Como la Perra del Hortelano
UN ITALIANO EN PARÍS QUE COMPARTE, EN LA LENGUA DE CERVANTES, SU VIAJE CULINARIO.
Porque cada uno tiene una pasión y ¡ésta, sin duda, es la mía!
Una página sin pretensión alguna, sino la de compartir con los demás mi gran pasión: la cocina.
Italiano (con ese nombre, ¿¡cómo lo voy a ocultar!?), de una familia del sur, que se trasladó al norte de la península cuando yo tenía cinco años. Una familia peculiar, con una gran pasión por la buena cocina, por la genuinidad de los platos y las tradiciones.
Es sin duda gracias a mis padres y a mis abuelas si hoy, a pesar de no dedicarme profesionalmente a la cocina, paso la mayoría del tiempo hablando de comida, comprando libros de recetas (tantos que ya no me caben en casa), buscando restaurantes donde cenar o más bien cocinando para los amigos y las personas queridas.
En mi casa la comida ha sido siempre un culto. De pequeños, mientras los demás amigos o primos desayunaban pan y nocilla, mi hermano y yo desayunábamos bizcochos caseros hechos cada día por nuestra querida "mamma".
A pesar de ser una familia italiana un poco atípica y de no comer muy a menudo pasta, los domingos eran sacrosantos. Todos los domingos mamma Luciana se levantaba pronto para hacer "la pasta"; cada semana una diferente, pero siempre y rigurosamente hecha a mano. Mientras que la tarea de papá Francesco era “el pan” y hasta el día de hoy es él quién lo amasa y hornea cada dos días (antes por sus hijos, hoy por sus nietos).
No hay fiesta del año que no asocie a un plato concreto de nuestra tradición culinaria y no hay olor de mi casa que, cerrando los ojos, no me traiga a la memoria recuerdos de festividades pasadas en familia entre manjares y risas. Con unos padres como los míos es realmente imposible no amar la cocina.
Como decía, soy un "espaguetini", pero he estado viviendo siete años en España. Sin embargo, desde hace casi cuatro meses, dejé la soleada Barcelona para comenzar una nueva aventura en París.
Vistos mis orígenes y mis perigraciones, aquí me gustaría compartir recetas, por lo más "mediterráneas", dar opiniones personales (y totalmente discutibles) sobre restaurantes, bares o lugares a los que acuda en Barcelona o París y hablar, en general, de este mundo tan espectacular y embriagador que es la cocina (intentaré poner fotos tambbién).
Quizás os hayáis preguntado: "¿Y de donde sale el nombre del Blog?". Pues, os cuento: por un lado, está "La perra" que identifica a mi querida Leonor, una Golden de cinco años y medio que me acompaña en mi día a día (y que en este momento está con la cabeza apoyada en mi pierna...¡¡roncando!!). Y, por el otro, la imagen del "hortelano" que me trae a la cabeza recuerdos de mis abuelos paternos, en concreto a mi abuela Margarita cuando, volviendo del campo con una cesta de mimbre apoyada en la cabeza y sin tocarla con las manos, como un equlibrista, traía a casa todo tipo de primicia que luego ella misma transformaría en delicias para el paladar de sus nietos. La huerta es una reminiscencia de genuinidad, de productos frescos y de sabores auténticos que me gusta mantener cuando cocino.
De todas formas, el dicho "como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer", aquí no viene al caso ya que Leonor come mucho y la idea es que, en mi mini-piso parisino, todo invitado pueda comer y deleitar su paladar.
Hay muchas cosas más que me gustaría copartir, pero las iré escribiendo poco a poco.
Así que, no me queda que deciros: "buon appettito!" (uhi, ésto ha sonado un poco a Julia Childs...¡¡qué miedo!!).
